lunes, 16 de abril de 2012

El impacto del modelo de salud convencional en el bienestar de las mujeres


Desde el modelo biomédico convencional se entiende la salud exclusivamente como ausencia de enfermedad. Esta concepción perjudica el bienestar de las personas, especialmente el de las mujeres. Dicho modelo sanitario es extremadamente biologicista al considerar que la pérdida de salud se debe únicamente a los aspectos biológicos de las personas, sin reconocer el peso fundamental de  los determinantes sociales, psicológicos, las diferencias sexuales, ni las desigualdades de género entre hombres y mujeres.

Es una concepción muy sesgada, que incide negativamente en el diagnóstico y el tratamiento de la salud y la enfermedad de  toda la población y especialmente tiene consecuencias muy negativas para el bienestar y la calidad de vida de las mujeres.

La Organización Mundial de la Salud  considera caduco este modelo y define la Salud como el estado completo de bienestar físico, psicológico, mental y social, y no solamente como la ausencia de afecciones o enfermedades. Además, declara que la calidad de vida es un concepto muy amplio que está influido de modo complejo por diferentes factores como: la salud física de la persona; su estado psicológico; su nivel de independencia; sus relaciones sociales  y su relación con los elementos esenciales de  su entorno.

En la actualidad sabemos que las mujeres tienen una mayor esperanza de vida, pero con mayores enfermedades crónicas, acuden más a menudo a la consulta  médica, consumen más medicamentos y  tienen una peor percepción de su salud que los hombres. En cambio, ellos viven menos años pero con mejor salud, practican más deporte y duermen más horas que las mujeres, aunque  tienen conductas menos saludables, consumen más tabaco, alcohol, drogas y sufren más accidentes y discapacidades por los modelos tradicionales de masculinidad (deportes violentos, conducción agresiva, etc.). Estas diferencias no se explican sólo en función de la biología y hay que analizar los factores psicosociales de género que las sustentan.

Lee el artículo completo en el número 3 de la revista Con la A

viernes, 30 de marzo de 2012

Autoplacer


Yolanda Diez Bastián
Psicóloga Feminista del Espacio de Salud Entre Nosotras

El sistema de creencias de las mujeres respecto a la sexualidad ha ido variando en los últimos años, ya empezamos a  creernos, por fin, aquella frase tan manida de “Tu cuerpo es tuyo”. Cada vez se cuestionan más las normas sociales y menos las prácticas de las personas, aunque aún nos  queda mucho camino para deshacernos de todas esas creencias tan arraigadas que sitúan nuestra sexualidad en manos de los otros, los hombres, y centrada sobre todo en el sexo coital. Nos hemos creído que si no tenemos orgasmos a través de la penetración, es porque tenemos un problema, es decir, somos nosotras las que nos tenemos que adaptar al tipo de práctica sexual que la sociedad patriarcal dice que esta bien, aunque esta sobradamente demostrado que la forma mas habitual de tener un orgasmo en la mayoría de las mujeres es a través de la estimulación clitoridiana y externa, y no tanto vaginal.

Si todo lo que gira en torno a la sexualidad es oscuro y esta lleno de supuestos falsos, más aún cuando hablamos de la sexualidad con una misma, de la masturbación, onanismo, autoestimulacion…. Nosotras cuando hablamos de la masturbación preferimos referirnos al autoplacer, al autoerotismo, porque engloba más componentes que tienen que ver tanto con los aspectos físicos, como emocionales, ya que el placer no solo esta localizado en los genitales sino que abarca todo nuestro ser.

Fueron muchos los  autores que hablaron de la masturbación, uno de los primeros fue Sigmund Freud que sostenía que “ la masturbación adulta era la causa de una de las formas de neurosis”, pero fue el Informe Kinsey el que provocó cierto revuelo social al revelar que el sexo solitario era una práctica mas común y habitual de lo que se pensaba en aquella época, tanto entre los hombres como entre las mujeres y que no conlleva ningún tipo de daño físico o psicológico sino todo lo contrario.

Uno de los principales criterios para  desechar esta práctica provenía  del miedo de que si los hombres se masturbaban no podrían utilizar su semen para procrear, que al fin y al cabo ha sido el objetivo único de la sexualidad durante mucho tiempo. En el caso de que fueran las mujeres el peligro era que se las quitaran las ganas de tener relaciones sexuales cóitales con los hombres, disminuyendo las posibilidades de concebir. Con lo cual el trabajo de la sociedad patriarcal consistirá en hacer ver ante los ojos de todos/as que la masturbación es mala y peligrosa y ¿cómo hacerlo? a través de mitos sociales que tiene la característica fundamental de ser trasmitidos generación tras generación  y no ser cuestionados.


El sexo es una creación social, las normas sociales determinan la conducta sexual  adecuada, los parámetros “normales”, en el momento en el que sale de estos, se habla de patología, de enfermedad y desviaciones.

Prácticamente toda la población en sus distintas etapas evolutivas se masturba, desde muy temprana edad hasta ser ancianas/os. Aunque dependiendo del tipo de educación y del sentimiento de culpa que se haya interiorizado, se reconocerá mas abiertamente o no.

La sexualidad es otra de las  formas en las que se puede visibilizar la desigualdad social. Tanto a chicos como a chicas cuando empezamos a descubrir nuestra sexualidad en solitario, nos llegan mensajes negativos, como una forma de represión psicológica para controlar el hecho de ser parte activa de nuestra sexualidad, relativos a la cantidad innumerable de consecuencias físicas y psicológicas que puede tener masturbarnos :provoca la caída del pelo y de los dientes, te vuelves loco/a, es un pecado mortal, arderás en el infierno, te quedaras ciego/a, te saldrán pelos en la mano…un sin fin de desgracias. Sin embargo las/os chicas/os adolescentes se enfrentan de distinta forma a esta situación, los chicos alardean y compiten para saber quien es el más macho, que viene determinado por el número de veces que ha sido capaz de eyacular, sin embargo en las chicas, nuestra feminidad pasa por el NO expresar abiertamente las veces que nos hemos masturbado porque tiene una relación inversamente proporcional al grado de decencia de una mujer.

La consecuencia de esto es que los hombres mienten sistemáticamente en las encuestas sexuales exagerando la frecuencia con la que acuden a la masturbación, mientras que las mujeres mienten en sentido contrario, minimizando la frecuencia.


El código moral de la conducta sexual femenina siempre ha sido muy restrictivo, muy distinto del de los varones. Hoy en día casi no se habla de autoerotismo femenino y si se hace es casi siempre desde la incomodidad, esto se percibe perfectamente en los grupos terapéuticos que se imparten en A.M.S., a pesar de llevar meses reflexionando y de haber trabajado sobre temas tal vez más dolorosos, este tema, es difícil de verbalizar, da la sensación de que aún no hubiéramos asumido a nivel emocional el derecho  a disfrutar a solas de nuestra sexualidad, es como que tuviéramos que hacerlo a través de la relación sexual con otros/as.

Se suele conceptualizar la sexualidad “solitaria” como el masajeo mas o menos exitoso (orgasmo) de nuestros genitales (masturbación), no como actividad en la que están involucrados todos nuestros sentidos, desconocemos por completo  lo que significa el autoerotismo.

En la mayoría de los casos partimos del desconocimiento de nuestra anatomía y más aún de su funcionamiento (fisiología), por ejemplo poco sabemos del CLÍTORIS, cuando resulta que es la única parte de nuestro cuerpo que no tiene otra función más que proporcionarnos placer.

Las imágenes sobre la anatomía del clítoris no están bien documentadas, la mayoría de las descripciones de los manuales son poco detalladas o inexactas, hoy en día si vemos cualquier libro relativo a la educación sexual de nuestras/os hijas/os podemos ver los dibujos de siempre, donde el clítoris aparece como un pequeña protuberancia, sin darle toda la relevancia e importancia que tiene y sin contemplar que es un órgano que se extiende internamente. No se nos da una información veraz sobre algo tan básico como lo es la anatomía de nuestros órganos genitales.

El ejemplo y la diferencia se muestran claramente en las representaciones gráficas que aparecen a continuación. En el primer dibujo se puede ver lo que habitualmente llamamos clítoris, una pequeña protuberancia, una especie de botoncito, es la parte visible. En la segunda imagen podemos observar que se trata de una estructura mucho más grande, interna y que se bifurca formando una V, cuando nos excitamos no solo entra en acción la parte visible, sino que también lo hacen estas partes mas ocultas. Si quieres ver el video donde obtendrás una información mas amplia sobre este tema cliquea en tu buscador “El clítoris on vimeo”.

"Guía de salud sexual para mujeres" 2010, Colegas Junta de Andalucia"



Imagen del Vídeo "El Clítoris" Canal Odisea 2003, Francia
                 
                                                                     


Muchas mujeres que llegan al Espacio de Salud Entre Nosotras se sienten fracasadas por que no consiguen tener relaciones sexuales satisfactorias consigo mismas, piensan que no hacen las cosas de la “forma correcta” para acceder al placer, se desesperan buscando una solución muy alejada del autoconocimiento, sintiéndose cada vez mas presionadas.

Otra de las cuestiones que suelen plantearse en los grupos es la de creer que el tener una pareja sexual implica la renuncia a la sexualidad con una misma, cuando resulta que es todo lo contrario, autoestimularse tendría que verse como algo natural, como una manera de conocerse mejor a todos los niveles, a nivel físico y a nivel emocional, para luego poder compartir y disfrutar mas plenamente de las relaciones sexuales compartidas, en unas ocasiones y en otras de mi propia sexualidad.

También muchas mujeres, activas sexualmente y conectadas con su necesidad de expresarse y desarrollar el área sexual, entran en conflicto y se enfrentan a un entorno en el que imperan valores religiosos y morales más conservadores y mas acordes con el modelo imperante, recordándolas el  concepto negativo de lo que significa el autoerotismo, asociado a no ser una mujer digna de respeto.

Toda la mala información que hemos recibido sobre la sexualidad y concretamente sobre el tema del autoplacer hace que experimentemos unos intensos sentimientos de culpa inoculados desde muy temprana edad y que consiguen bloquear el deseo sexual, y nos impiden centrarnos en las sensaciones agradables, inhibiéndonos de la posibilidad de experimentar con nuestro propio cuerpo.

Por lo tanto, para gozar de nosotras mismas tendremos que centrarnos en aprender a responsabilizarnos de nuestra sexualidad a través del autoconocimiento de nuestra anatomía fisiológica, autoexploracion sexual y el autodescubrimiento de nuestro placer.

Para ello, es importante que empecemos por cuestionarnos como han influido los mensajes que nos han dado sobre nuestra sexualidad, en concreto respecto al tema del autoerotismo, que hagamos un repaso de nuestras primeras experiencias y como todo esto condiciona nuestra actitud actual.

Asumir que el autoconocimiento no es una serie de pasos o técnicas que llevan al orgasmo, es un proceso integral, en el que se ven involucrados actitudes, pensamientos, sentimientos, fisiología, en fin todo el ser….por lo que se hace necesario un mayor conocimiento de nuestro cuerpo, de nuestros genitales y darnos permiso para experimentar. Cuanto más experimentemos más posibilidades tendremos de descubrir nuevas formas de placer.

Con todo ello tendremos la oportunidad de plantearnos una sexualidad más igualitaria donde no estén tan representados los roles, y haya menos diferencia entre las funciones de los dos sexos, asumiendo la diversidad sexual, convirtiendo la sexualidad en una expresión de la individualidad.

En definitiva decidir cómo queremos que se siga desarrollando nuestra sexualidad y como deseamos que encaje en el resto de nuestra vida.




** Si te ha interesado este artículo, quizá te interesa leer la revista completa sobre las Sexualidades de las Mujeresparticipar en nuestro Taller de Desarrollo Afectivo-Sexual










viernes, 23 de marzo de 2012

Deshaciendo Nuestros Nudos Emocionales: Taller de Desarrollo Afectivo-Sexual

Por Mercedes López Lucas
Psicóloga Feminista del Espacio de Salud Entre Nosotras

A día de hoy no se ha desarrollado una educación sexual desde la infancia que permita descubrir a las criaturas su potencial sexual. Y por tanto, sigue siendo muy necesario desarrollar talleres para que las personas puedan desaprender lo que han interiorizado de una socialización negativa, y así conectar con sus necesidades personales a través del redescubrimiento del placer lúdico del erotismo.

Dentro de este objetivo general, hemos planteado un taller terapéutico dentro de nuestro espacio Entre Nosotras.

Las mujeres hemos sufrido mucho en nuestro recorrido histórico. Hemos pasado de no existir como seres sexuales a tener que ser hipersexuadas, pero como una forma de satisfacer un deseo sexual masculino mitificado. Hemos pasado de una obligación a otra centradas en las necesidades ajenas, hemos utilizado nuestro cuerpo para conseguir un poco de afecto, o para evitar enfrentarnos a conflictos.

Y necesitamos encontrarnos con nosotras mismas, saber qué es lo que realmente nos erotiza, independientemente de que sea funcional o no para los demás.

El eje transversal del taller es fomentar una sexualidad autónoma centrada en las propias necesidades, y para eso hay que reconstruir el afecto socializado dependiente de una sexualidad servil, para convertirlo en un afecto que permita redirigir las necesidades sexuales reales hacia nuestra satisfacción personal.

Buscamos a mujeres que quieran sentirse dueñas de su sexualidad, que quieran abrir en su mente un espacio para echar fuera las ideas que las bloquean y las hacen sufrir, y dejar hueco para explorar cómo vivirían su erotismo si no tuvieran que estar pendientes de lo que otras personas esperan de ellas. Para poder hacer este proceso lo más importante es estar dispuestas a jugar, jugar y jugar, como si fuéramos niñas, manteniendo a raya nuestros prejuicios, acogiendo nuestros descubrimientos con ternura y curiosidad.



Para analizar el Deseo sexual, se pide a las participantes que conecten y expresen, a través de una técnica plástica, su imaginario erótico. Este collage fue realizado y cedido por Teresa Sagardoy.

El desarrollo del taller tiene un hilo conductor, que va deshaciendo poco a poco los nudos de nuestra sexualidad femenina, desde el pasado hasta el presente para abrir nuevas posibilidades hacia el futuro; y desde el placer global de nuestro cuerpo hasta el más específico, para profundizar en las diferentes capas de nuestro erotismo.

Primero analizamos cómo ha condicionado la socialización afectivo-sexual en cada aprendizaje personal de las mujeres del grupo, desde nuestra niñez hasta nuestra historia sexual compartida. Y vemos como el nivel de afecto recibido configura nuestra autoestima femenina, necesaria para atrevernos a caminar la sexualidad con confianza en nosotras mismas; y como esto repercute en todo nuestro recorrido hasta ahora.

En un segundo bloque dedicamos tiempo a observarnos, a mirarnos en el “espejo”, para ver qué trabas tenemos para sentirnos a gusto dentro de nuestro cuerpo, para sentirlo con más intensidad desde el placer, para quererlo y mimarlo, y si es necesario, reconciliarlos con él. Le dedicamos una atención especial a nuestra vulva, que sigue siendo una gran desconocida, hasta le escribimos una carta, como si fuera una amiga importante perdida por el camino.
Buscamos ampliar nuestro concepto de sexualidad genital a toda nuestra capacidad de sentir placer en nuestro cuerpo. Queremos saborear los sentidos, combinar ingredientes viejos y desconocidos para conseguir recetas más sabrosas, y potenciar nuestro erotismo. Nos relacionamos con nuestros genitales respetando su ritmo personal, sin exigencias ni críticas, escuchando lo que necesitan de verdad. Y por supuesto, nos hacemos conscientes de qué estímulos avivan nuestros deseos sexuales, y permitimos que la fantasía erótica se vaya desplegando, mientras nos vamos despojando de la vergüenza aprendida.

Por último, nos centramos en la manera de relacionarnos sexualmente en el presente, identificando las dificultades que tenemos para que nuestra manera de comunicarnos sea lo más satisfactoria posible, tanto en un contexto de ligoteo como en un vínculo estable de pareja. Por ejemplo, buscamos como disfrutar con más libertad de forma  consciente cuando  seducimos y nos seducen, no permitiendo que el miedo al rechazo nos condicione negativamente.  Analizamos como mejorar la calidad humana del erotismo, con la intención de aumentar el respeto y la confianza dentro de una relación, y así poder desarrollar la conexión y la complicidad, necesarias para construir algo que merezca la pena vivir.

Muchas veces, las mujeres nos convencemos para hacer un taller de sexualidad, por el malestar generado en nuestras relaciones de pareja, y buscamos pautas para solucionar los problemas dentro de ese contexto, llevadas por el miedo al rechazo de nuestra pareja si no “funcionamos con normalidad”. En este taller planteamos lo contrario, primero tengo que ver qué dificultades tengo para estar bien conmigo misma y buscar la vía para estar conectada con mis necesidades; y después me podré plantear qué quiero compartir y con quién. Ir de nuestra vivencia individual de la sexualidad a la compartida, y dar una prioridad a enriquecer la primera como base para desarrollar la segunda de forma igualitaria, es fundamental para provocar un cambio real y profundo.

Las mujeres necesitamos crear nuestra propia manera de vivir el placer sexual, explorando nuestro territorio corporal y mental con curiosidad lúdica, inventando nuevas formas de llamar a nuestras sensaciones, partiendo del respeto y del afecto hacia la persona más importante de nuestra vida: nosotras mismas.






jueves, 22 de marzo de 2012

Lo que dicen las Mujeres que pasan por el Centro de Terapia de Mujeres para la Salud (I)

Iniciamos una serie de post dirigidos a dar a conocer Testimonios de 
las Mujeres que han pasado por Terapia Psicológica 

"Hola Mercedes,
¿Qué tal estás? Espero que bien.

Te escribo para contarte un poco como estoy, principalmente porque estoy feliz y eso es gracias a vosotras y a ti en particular.

He conseguido aprender a manejar mis momentos de tristeza, frustración, dolor, rabia, sin dejar de vivirlos. Creo, bueno no creo, estoy segura de que estoy viviendo la vida que quiero vivir, siento que voy eligiendo mi camino, siento que tengo el control de mi vida y la verdad, es una sensación maravillosa y gratificante.

No te lo vas a creer pero nos ha comprado otra empresa y el director General de la nueva le dijo a mi jefa que le habían hablado muy bien de mi (todavía no se quién) y que me quería en un puesto que se había quedado libre, Product Manager (umm me encanta como suena) por su puesto le dije que sí, hay que probar y avanzar, ¿te imaginas? Yo que siempre pensé que era más bien cortita ;)

Practico bastante deporte y eso me hace sentir muy bien además trabajo mi autoestima y he conseguido aceptar que soy una persona inteligente, trabajadora, pasional, responsable y con una ganas de vivir que no se las salta un gitano :D

Sólo decirte, gracias  a ti y a las otras psicólogas con las que estuve, he aprendido a vivir, he aprendido a buscar lo que quiero y luchar por ello pero también a aceptar la vida como viene, a veces se escapa a nuestro control, es lo que hay, y creo que la conjunción de todo me hace sentir satisfecha con mi vida, sigo soltera aunque he tenido alguna nueva pareja  y lo que tengo claro es que el día que tenga una pareja será porque soy más feliz que soltera sino para qué???

Muchas gracias por todo, muchas gracias a todas, no se si volveremos a vernos, quién sabe, sino, espero que te vaya muy bien y seas muy feliz.

Un beso, Raquel"




martes, 20 de marzo de 2012

Abierto Plazo Nuevo Taller de Desarrollo Afectivo Sexual para Mujeres


Deshaciendo nuestros nudos emocionales

Las mujeres necesitamos crear nuestra propia manera de vivir la sexualidad, permitiéndonos explorar nuestro territorio corporal y mental con curiosidad lúdica, inventando nuevas formas de llamar a nuestras sensaciones, partiendo del respeto y del afecto hacia la persona más importante de nuestra vida: nosotras mismas.



Este Taller es para ti
  • Si te apetece sentirte mejor con tu cuerpo y así poder disfrutar más de tu sexualidad.
  • Si quieres explorar tu sensualidad y tu erotismo.
  • Si quieres atreverte a decir lo que te gusta con mayor libertad.
  • Si quieres potenciar tus habilidades de seducción.
  • Si tus relaciones sexuales son satisfactorias y te gustaría conocer nuevas formas de placer.
 
Te proponemos

Un espacio donde reencontrarte contigo misma y conectar con tus necesidades eróticas, para:
  • Fomentar una sexualidad saludable basada en el placer, el afecto y respeto hacia ti misma 
  • Desarrollar una sexualidad autónoma centrada en tus propias necesidades
  • Favorecer relaciones de igualdad y buen trato en el plano de la sexualidad

Contenidos

  • Mitos sobre la sexualidad de las mujeres 
  • Auto-conocimiento afectivo-sexual
  • Sensibilización corporal y mental
  • Sexualidad basada en tus necesidades 
  • Sexualidad compartida saludable y satisfactoria



Cuándo

Jueves de 18:00 a 20:00h
Inicio 12 de Abril de 2012 - Finalización 28 de Junio de 2012
Total 12 Sesiones de 2h/semana



Dónde
Avd. Alfonso XIII, 118 Madrid


Precio
80€/mes  
Si quieres Participar

Cumplimenta la Ficha de Participante 
El  grupo  se reducido  para  fomentar  un  climde  confianza,  polo  que  las plazas  son limitadas. 
La reserva de plazas se realizará por riguroso orden de recepción de las fichas de participantes. Una vez que recibamos tu ficha nos pondremos en contacto contigo para confirmar la plaza.
Si esta ocasión no puedes participar, escríbenos y te avisaremos en la próxima convocatoria.

Si quieres conocer más sobre nuestra forma de ver la sexualidad desrgate gratuitamente de nuestra web el último nº de nuestra revista La Boletina: Las Sexualidades de las mujeres.







lunes, 20 de febrero de 2012

Las Sexualidades de las Mujeres

Por Soledad Muruaga
Editorial del número XXI de nuestra anual Revista "La Boletina"

Desde el comienzo de nuestras vidas, todas las niñas recibimos mensajes confusos acerca de la sexualidad. Contradictoriamente se nos dice, de manera más o menos velada, que la ocultemos, la neguemos y la reprimamos, o bien, que la usemos y la vendamos. Cotidianamente, los medios de comunicación hablan del sexo como medio de seducir, conseguir poder y dinero. También para nuestra socialización de género, recibimos repetidos mensajes sociales, culturales, económicos, morales, religiosos, familiares, jurídicos, médicos, etc., acerca de una sexualidad patriarcal. Todo ello, unido a las experiencias individuales, nos lleva a cada una a incorporar una compleja construcción mental de la sexualidad, basada en mandatos e ideas erróneas acerca de las relaciones sexuales.


La consecuencia es, que bajo estas premisas y modelos, se establecen la mayoría de las relaciones sexuales y afectivas entre hombres y mujeres, quedando poco espacio para la comunicación en igualdad e impidiendo expresarnos y desarrollarnos saludable y creativamente a nivel sexual y personal a unos y a otras. Modelos y mandatos dirigidos a las diferentes generaciones de mujeres y que explicamos ampliamente en el artículo “Poder y Sexualidad”.

Según estos mandatos de género, a las mujeres nunca se nos ha permitido tener el mismo grado de deseo y/o necesidad sexual que a los hombres, relegándonos a un papel de objeto y de sumisión. A nosotras se nos cataloga sexualmente en extremos opuestos, según los estereotipos y roles de género. A unas nos califican como putas, ninfómanas, salidas, busconas o calentonas, mientras a otras, se nos considera frías, pasivas, frígidas, estrechas o anorgásmicas. ¿Podemos imaginar estos calificativos aplicados al sexo masculino por sus conductas sexuales? Estas ideas se expresan con gran claridad en nuestros artículos: “Un tranvía llamado deseo” y “Explorando el territorio del deseo y placer”.

Entre los mandatos sexuales que se prescriben a las más jóvenes, hay uno que está produciendo especial confusión y sufrimientos a muchas de las que lo adoptan. Se trata de ser promiscuas para ser modernas y “guay”, tal y como se describe en el clarificador artículo "La promiscuidad obligatoria y el consumo de juguetes sexuales”.

Un tema poco hablado y mal conocido en la sociedad, es el de la sexualidad que viven las mujeres cuando se convierten en madres, por lo que la información que damos sobre este tema en el artículo “Sexualidad y Maternidad: ser mujer-sexual y madre”, puede resultar de gran utilidad para muchas de nosotras.

Evidenciamos y cuestionamos numerosos mitos y prejuicios en torno a temas de nuestra sexualidad que suelen estar muy silenciados y son poco difundidos desde el propio punto de vista como mujeres. Como sucede con la mal llamada masturbación femenina, a la que nosotras preferimos denominar autoerotismo o autoplacer, tal y como lo analizamos en el artículo “El autoplacer”.

En el artículo “Deshaciendo nudos emocionales: Taller afectivo-sexual”, explicamos cómo afrontamos una auto-reeducación afectivo-sexual en los talleres que impartimos desde hace más de dos décadas, en el “Espacio de Salud Entre Nosotras”. En estos grupos cuestionamos los mitos, modelos y mandatos sexuales tradicionales y planteamos la búsqueda de alternativas para que cada una encuentre su propia manera de vivir una sexualidad saludable y creativa, sin corsés ni cortapisas.

Y, en esta revisión crítica de imposiciones y mandatos patriarcales, reflexionamos sobre algunos temas en torno a las relaciones lésbicas, y a la bisexualidad de las mujeres, aspectos que aún generan demasiada polémica y desconocimiento entre mucha parte de la población. En el artículo “Relaciones de amor entre mujeres”, exponemos formas diferentes de entender opciones y vivencias lésbicas. Y en el artículo “Desmontando mitos sobre la Bisexualidad”, hacemos un resumen de la excelente guía “Fresa y Chocolate”, en la que se ofrece amplia información acerca de la bisexualidad de las mujeres.as mujeres.


Puedes descargar la revista completa aquí 




lunes, 13 de febrero de 2012

Las condiciones sociales que llevan a las mujeres jóvenes a la depresión

Este artículo forma parte de la teoría elaborada por el equipo de Mujeres para la Salud
y de su propuesta de terapia de grupo específica para Mujeres Jóvenes.


Las mujeres jóvenes han nacido durante la democracia y han podido disfrutar de los beneficios del cambio sociológico más importante del siglo XX, la liberación de la mujer. Cambios como el abandono paulatino del mundo de lo privado hacia el público, la separación entre sexualidad y maternidad, el uso libre de contraceptivos y la búsqueda de su propio camino de realización y bienestar, a través del estudio y el trabajo remunerado.

Parecería lógico pensar que esta generación ha interiorizado valores igualitarios y que su salud mental ha mejorado con respecto a sus predecesoras, sin embargo, nuestra experiencia de trabajo con mujeres entre 18 y 35 años nos dice que esto no sucede así. Estas mujeres siguen teniendo malestares psicológicos derivados claramente de los roles sociales que tienen que asumir por su educación de género, y que, actualmente, siguen siendo muy diferentes a los roles masculinos, y a veces son contrarios o están enfrentados. Así, se observa que la transformación del rol social de la mujer (tradicional/moderno) está siendo muy conflictiva y creando muchas dificultades incluso a las mujeres jóvenes.

Photostogo.com




Unidos a la supuesta independencia y autonomía que proporciona la educación académica y el acceso al mundo laboral, las mujeres jóvenes siguen interiorizando de forma muy insistente valores y creencias como: 



  • la dependencia afectiva, 
  • la sumisión en las relaciones, 
  • la falta de la asertividad, de ambición, la no expresión de la agresividad, 
  • el vivir en función de los demás, anteponer los deseos de l@s otr@s a los propios, asumir todas las responsabilidades en las relaciones, 
  • desconocimiento de su cuerpo y de su sexualidad, 
  • la importancia excesiva que se le confiere a la imagen corporal, 
  • la asunción de cualidades femeninas tradicionales incompatibles con las modernas, 
  • la pretensión de ser perfectas a todo aquello a lo que se enfrentan, trabajo, relaciones, etc...
Es necesario mencionar, aparte, dos aspectos muy relacionados:
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Por un lado, la presión social y mediática a la que están sometidas las mujeres jóvenes en relación a su cuerpo y su aspecto físico, desde que son niñas. Se castiga la obesidad y se premia la delgadez, y se relaciona esta última con el éxito social, “…cuántos menos kilos más logros, más autoestima, más felicidad”.
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Y por otro, el tremendo desconocimiento de la propia sexualidad que sigue siendo una sexualidad centrada en el otro, basada en proporcionar placer a través de cuerpos perfectos. Las mujeres jóvenes siguen teniendo el sentimiento de obligatoriedad o deber cuando hablamos de sexualidad en pareja, sigue existiendo el “miedo a la perdida de la pareja si no soy buena amante”. Hemos pasado de la castidad al todo vale, cuántas más relaciones sexuales mejor, a dejarse llevar por los deseos (¿los deseos de quién?) y cayendo de nuevo en otro mito opuesto, ahora la obligación es “autoimpuesta”. Pero considerarse más valiosas sexualmente, depende de hacerse deseable y accesible para el otro, no depende de cómo nos sintamos sino de cómo nos ven los demás. Las mujeres jóvenes siguen dando el poder sexual a sus parejas, viven mayores situaciones sexuales de riesgo (ahora son provocadoras e incitadoras voluntarias), y siguen sin saber qué quieren y cómo expresar su sexualidad.

En los últimos años venimos observando una característica en el comportamiento de determinadas mujeres jóvenes que cada día es más frecuente. Existe un claro desequilibrio entre sus derechos y sus responsabilidades, a favor de los primeros. Este desequilibrio se observa analizando los conflictos de relación que plantean, en cualquier espacio social pero sobre todo con su familia de origen. Presentan evidentes ideas irracionales y distorsiones cognitivas en la defensa de sus derechos y en la sobrecarga de responsabilidades que imponen a la otra persona. Así exigen más de lo que dan, confunden sus derechos y “echan balones fuera” (responsabilizan a la otra persona del conflicto), con la consiguiente pérdida de educación en la frustración. Nos preocupa que este aparente avance en la defensa de derechos tenga una trayectoria hacia un modelo de dominación y no hacia un modelo de relación asertiva.

Suponemos que este giro es una de las consecuencias negativas de los cambios en la educación basados en la atención absoluta de las madres y los padres hacia los y las hijas/os, y en la falta de responsabilidades que se les exige. Recordemos que estas mujeres jóvenes son hijas de las mujeres de la doble y triple jornada. Mujeres que apuestan claramente por la independencia de sus hijas, sobrevalorando su formación académica y relajando la exigencia de cualquier otro tipo de responsabilidades.

Creemos que, también relacionado con esto, se podría explicar el mayor individualismo que observamos en las jóvenes, que a pesar de que tiene claros aspectos positivos (se construyen más así mismas, tiene más posibilidad de decidir, etc…) significa también una pérdida de la capacidad de empatía y de preocupación hacia el/la otro/a que caracteriza a mujeres de otras generaciones, y que de forma equilibrada, y sin anteponer a las necesidades individuales consideramos de un gran valor.
Existe otro tipo de causas en el malestar de las mujeres jóvenes que a ellas mismas les resulta difícil de identificar, porque las viven como totalmente superadas dentro de nuestra sociedad. En el plano de la subjetividad creen que todos estos factores a ellas no les condicionan por que ya están viviendo en una sociedad en la que existe igualdad, no se reconocen distintas en derechos a los hombres. Nos referimos a la desvalorización social de “ser mujer” en general, a la violencia de género (desde las micro-violencias hasta la violencia manifiesta), las situaciones de discriminación en cualquier ámbito (no tener las mismas posibilidades de acceder a un puesto de trabajo, puestos peor remunerados,...), el uso del cuerpo de la mujer como un objeto (en los medios de comunicación y el mundo de la moda), la falta de reconocimiento del esfuerzo de las mujeres, la escasa participación en tareas públicamente reconocidas, etc... Esta situación es doblemente peligrosa. Las mujeres además de seguir estando claramente discriminadas en todos estos aspectos, la falacia de vivir en una sociedad igualitaria adormece la capacidad crítica de éstas, impidiendo que se den cuenta de los efectos negativos que provocan en su bienestar psicológico y, al mismo tiempo, frenando su real participación social y su empoderamiento social.

Si quieres saber más sobre nuetsra teoría de género, puedes descargar aquí el número sobre La Salud Mental de las Mujeres de nuestra revista La Boletina.