lunes, 10 de octubre de 2011

Día Internacional de la Salud Mental

La sociedad patriarcal considera que la salud de las mujeres es biológicamente inferior, con más dolencias y debilidades. Estas desigualdades son muy evidentes en el análisis, diagnóstico y tratamiento de la salud mental de las mujeres

Si en todas las áreas de la vida es necesario introducir la mirada de género para su análisis, en el tema de la salud este enfoque de género es imprescindible para entender las diferencias y las desigualdades que experimentan los hombres y las mujeres.

La forma tradicional de entender la salud mental de las personas, hombres y mujeres, está relacionada principalmente con factores genéticos y biológicos. Sin embargo, el bienestar y la salud integral, física y psicológica de cualquier ser humano, depende fundamentalmente de otros numerosos factores, como la forma de vivir, alimentarse, cuidarse, la economía, el tipo de trabajo, de vivienda, las relaciones sociales y afectivas, la autonomía personal, los proyectos y actividades de cada persona, la autoestima personal, el modo de disfrutar y percibir el mundo, o el modo de afrontar los problemas y conflictos.


Aspectos que generalmente son de peor calidad para las mujeres, y que no suelen tenerse en cuenta para entender y tratar los mayores  problemas de salud que éstas padecen: 


* No se considera como causa del estrés y el cansancio de las mujeres las derivadas de soportar una doble/triple jornada de trabajo, ser las principales responsables de los cuidados de niños/as, ancianos/as, enfermos/as, parejas, familias… 


* No se tienen en cuenta los efectos negativos que produce compatibilizar el trabajo productivo y reproductivo, ni lo pernicioso de los ambientes laborales masculinizados, las cortapisas para acceder a mejores trabajos y a una remuneración económica y social igualitaria. 


* Tampoco se considera cómo afecta a la salud de las mujeres la falta de control sobre sus propias vidas, ni la falta de poder derivada de la desigualdad de oportunidades y de la discriminación estructural. 


* Se medicalizan aspectos naturales de la vida de las mujeres, como el embarazo, el parto y  la menopausia. 


* Se minimizan y no se da la importancia que requieren algunos problemas diferenciales de las mujeres, como son: las anemias, ferropenias, carencia de calcio, migrañas, fibromialgias, anorexia y las enfermedades cardiovasculares.


La asociación de Mujeres para la Salud, está demostrando y visibilizando a través de sus investigaciones,  desde hace más de 20 años, que estos aspectos psicosociales, tienen un impacto muy negativo en la autoestima, la salud mental y el bienestar de las mujeres. 

Por ejemplo, hemos comprobado la existencia de algunos trastornos de salud mental específicos de las mujeres, a los que denominamos Depresión de Género, definiéndola como un conjunto de sufrimientos y malestares físicos y psicológicos, sin base genética ni biológica, que padecen cuando experimentan una crisis de identidad de género,  producida por soportar a lo largo de sus vidas, por el hecho de ser mujer, una acumulación de micromachismos y numerosas  violencias, así como sufrir profundas contradicciones y frustraciones por la práctica de los múltiples roles y mandatos femeninos de la socialización patriarcal.
 


En la revista de AMS, La Boletina,  nº XXVII-XXVIII, año 2008 “La Salud Mental de las Mujeres”, explicamos más ampliamente esta teoría.

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