lunes, 21 de noviembre de 2011

El cuerpo de las mujeres: ¿por qué nunca estamos satisfechas?

Nuestro cuerpo siempre expuesto a ser mirado, escrutado, examinado, admirado, y eternamente juzgado por la mirada ajena, bien del hombre que aprueba y decide, bien por otra mujer que evalúa si estás o no dentro de los límites de la belleza impuesta. Es decir si cumples con lo esperado de ti para ser aceptada, conseguir una pareja y ser sexualmente atractiva, e incluso conseguir el éxito total, porque para muchas de nosotras tener un cuerpo “diez” es garantía de felicidad, como un plus que nos abre las puertas. Y también a la inversa, cuando somos o nos sentimos feas, somos como sospechosas y nos enfrentamos a la vida con una gran barrera.

Todas sabemos el tiempo que consumimos pensando si nuestro cuerpo está bien o mal, si entra en un pantalón o en otro, y todo el sufrimiento y la amargura que nos genera en determinadas etapas de la vida. Y sobre todo la falta de confianza que genera en nosotras mismas.

Todas las mujeres desde niñas aprendemos que uno de nuestros valores personales es la forma y el tamaño del cuerpo, y más concretamente de algunas partes de él (una cara bonita, unos pechos generosos, una cintura estrecha,…) y, claro, también aprendemos que ser evaluadas por ello es parte intrínseca y totalmente normal de nuestro ser mujer.

La belleza, término abstracto, subjetivo, generador de discusión, debate y por supuesto, controversia en todos los campos donde se intenta definir. Todos excepto cuando hablamos de la belleza femenina, en la que parece haber un acuerdo casi total, que sólo varía dependiendo del momento histórico. En la actualidad, parece que son bellas principalmente las mujeres jóvenes, blancas, delgadas, con labios y pómulos abultados, clavículas marcadas, pechos generosos... Hasta tal punto esto es así, que madurar y/o envejecer parece que estuviera “prohibido” y muchas mujeres arriesgan su propia salud sometiéndose a tratamientos de todo tipo para seguir siendo eternamente jóvenes y delgadas. Además este modelo-tipo de mujer bella lo impone occidente, el llamado primer mundo, para todas las mujeres del mundo, lo que implica que el resto de razas son susceptibles de no ser bellas. Así las mujeres orientales corrigen sus ojos para que sean más redondos y las mujeres de piel oscura intentan aclararla para que parezca más blanca, las indígenas se tiñen, rizan o alisan el pelo…

En cada época histórica, se decide el canon de belleza que debe regir, normalmente muy difícil de cumplir para la mayoría de las mujeres, y se convierte en uno de sus referentes para casi todas las mujeres en dicha sociedad. Así es como aprendemos a valorar nuestro bienestar, en función de que nuestro cuerpo se acerque más o menos a dicho canon. Es decir lo que opinamos de nuestro cuerpo y cómo nos sentimos de a gusto con él, conforma una parte muy importante de nuestra autoestima. Si la autoevaluación es negativa estamos atentando directamente contra nosotras mismas y nuestro bienestar personal.

Os propongo un ejercicio de reflexión, en forma de preguntas, para entender este sinsentido en el que estamos metidas la mayoría de las mujeres:

• ¿Qué sentido tiene incitar a las mujeres desde pequeñitas a perseguir un canon de belleza, en la mayoría de las veces es un imposible?

• ¿A quién le interesa que estemos embobadas en esta absurda tarea?

• ¿Por qué interesa que las mujeres estemos siempre dudando de nosotras mimas?

• ¿Qué sería del mundo si las mujeres (más del 50% de la humanidad) hubieran aprovechado todo ese tiempo y esfuerzo, en algún objetivo más productivo y beneficioso para todas/os nosotras/os?

• Esta presión sobre nuestro cuerpo, ¿tiene algo que ver con que las mujeres no conseguimos estar en otros ámbitos de poder social, laboral,…?

Pilar Pascual

2 comentarios:

  1. Totalmente de acuerdo,yo estoy en Australia y he conocido un montón de chicas asiáticas. Su ideal de belleza es el europeo y están casi todas operadas antes de cumplir los 25. Usan lentillas de colores y están siempre inmersas en permanentes dietas para estar delgadas.Está claro que independientemente de la raza o nacionalidad la presión para mantener una " belleza ideal " o " ilusoria" está siempre presente en todas nosotras.

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  2. Sí, es cierto, como dices es una presión que sentimos todas todas todas las mujeres. Gracias por tu aporte trans-cultural!

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