miércoles, 26 de octubre de 2011

Día Internacional de la Menopausia

Por Soledad Muruaga

El 19 de octubre, me enteré por primera vez, de que se celebra el Día Internacional de la Menopausia y no he podido resistirme a hacer algunas consideraciones  sobre un tema que conlleva diversos mitos, miedos, prejuicios y sufrimientos para gran número de mujeres, llegando a afectar en gran medida a nuestra salud física y emocional.

La menopausia, científicamente hablando, es solamente el final de la menstruación y por ello el fin de nuestra capacidad reproductiva, pero precisamente al tratarse de algo que está tan relacionado con la sexualidad y la reproducción femenina, todo se complica y se retuerce.

Menopausia y menstruación, dos aspectos naturales en la vida de todas nosotras y, que sin embargo, en nuestra cultura son vividas por muchísimas mujeres como algo enfermizo y vergonzante.
En mi caso, ya pasada la menopausia hace unos 8 o 9 años, reconozco que he hecho un amplio recorrido  intelectual, físico y emocional, desde la vivencia de mis menstruaciones hasta su desaparición.
                                                                                                                                           
Recuerdo que, en los primeros años de mi adolescencia y juventud,  vivía mis menstruaciones como  insufribles,  dolorosas, con una humedad incómoda y, toda yo, me sentía invadida por un humor de “perros”.  Eran días de “peligro” para mis relaciones y trabajos. Podía pelearme con cualquiera y  por cualquier tontería, a diestro y siniestro…

Con el paso del tiempo, fui entendiéndome mejor con mi cuerpo y aprendí  a vivir de otra manera más saludable los tres o cuatro días que menstruaba. Comía alimentos más digestivos, descansaba y me relajaba todo lo que podía y posponía las actividades que no fueran imprescindibles. Poco a poco, mi actitud hacia la menstruación dejó de ser un problema y mis dolores también fueron desapareciendo.
Este proceso personal, se produjo simultáneamente con mi experiencia profesional en el trabajo terapéutico con mujeres que vivían de maneras muy diferentes sus menstruaciones. Unas de forma conflictiva, otras de forma más o menos saludable. Es la suerte de tener una profesión como la mía, que posibilita aprender constantemente de las otras…
Por este recorrido vital y profesional, fui incorporando suficiente información y madurez para recibir  a mi menopausia de una forma  bastante positiva y natural. El único síntoma que experimenté algo incómodo, fue el de los sofocos, pero  los acepté con bastante humor.

También reconozco que hasta la fecha, ha subido mi temperatura corporal, por lo que en invierno necesito menos calefacción y en verano más  ventiladores. Esto trae algunos inconvenientes a mis compañeras de trabajo, cuando en las reuniones abro todas las ventanas, hasta que protestan por mis calorías…
Bromas aparte, quiero expresar que la Menopausia puede ser vivida con plena salud y en armonía con nuestros cuerpos, que no perdemos ninguna de nuestras capacidades de sentir y disfrutar el placer que nos puede acompañar toda nuestra vida.

Es verdad que, para muchas mujeres, es muy difícil superar los modelos culturales, sociales y religiosos que durante siglos han potenciado únicamente nuestra función de madres. Son millones las que  han asumido esta función maternal como la única razón de su existencia y, por ello, la menopausia significa para ellas, la pérdida de su razón de ser mujer, así como el final de la juventud.

Todo esto,  unido a que son numerosos los tratados médicos que describen la menopausia como una enfermedad, ofreciéndonos consejos, tratamientos hormonales y medicamentosos para ayudarnos a superar esos “trastornos físicos y psicológicos”.

Sin embargo,  muchas  mujeres hemos empezado a hablar, a conocernos, a descubrirnos como personas, más allá del modelo de belleza, de maternidad  y  de pareja  patriarcales. Cada vez somos más las que  estamos descubriendo y aceptando que simplemente vamos envejeciendo en un fluir de nuestras  vidas. 
Y cada una vivimos la menopausia de forma diferente, enfrentándonos a una sociedad donde la belleza y la juventud son sinónimos de éxito, de inteligencia y de futuro.

Lo positivo y esperanzador  es que, en espacios de salud  como el nuestro, “Entre Nosotras”, comprobamos  cada día el  avance de muchas mujeres, que con esfuerzo y reflexión se preparan para afrontar la segunda mitad de sus vidas, activas, saludables y fuertes, con la fuerza que nos da el conocimiento y la experiencia de entendernos unas a otras en el difícil desafío de ser  MUJER.


Publicado orginalmente en su blog: http://soledadmuruaga.blogspot.com/


miércoles, 19 de octubre de 2011

Dolor Crónico en las Mujeres

En el día Internacional del Dolor Crónico, desde la Asociación de Mujeres para la Salud, queremos llamar la atención sobre la mayor prevalencia de malestares y dolor crónico en mujeres que en hombres.

Entre las principales enfermedades con dolor crónico, que afectan de forma predominante a las mujeres se encuentran:
  • La Artrosis (ratio 3/1)  Afecta al triple de mujeres que de hombres  
  • La Artritis (ratio 30/1) Afecta 30 veces más a las mujer.
  • La Fibromialgia (ratio 9/1) Nueve de cada 10 personas afectadas son mujeres. 
  • Migrañas (ratio 9/1)  Nueve de cada 10 personas afectadas son mujeres.
  • Síndrome de fatiga crónica  (ratio 3/1) Afecta al triple de mujeres que de hombre. 
  • Anemia y deficiencia de hierro (ratio 50/1) Afecta 50 veces más a las mujeres. 
  • Osteoporosis (ratio 3/1) Afecta al triple de mujeres que de hombres.
  • También la Depresión  Exógena, con los numerosos síntomas físicos y psicológicos, afecta casi al triple de mujeres que de hombres.
Para ayudarnos a entender y visibilizar algunas de las causas de estas diferencias entre la Salud de mujeres y hombres, Soledad Muruaga, ha publicado un artículo que puedes leer en su Blog personal.

lunes, 10 de octubre de 2011

Día Internacional de la Salud Mental

La sociedad patriarcal considera que la salud de las mujeres es biológicamente inferior, con más dolencias y debilidades. Estas desigualdades son muy evidentes en el análisis, diagnóstico y tratamiento de la salud mental de las mujeres

Si en todas las áreas de la vida es necesario introducir la mirada de género para su análisis, en el tema de la salud este enfoque de género es imprescindible para entender las diferencias y las desigualdades que experimentan los hombres y las mujeres.

La forma tradicional de entender la salud mental de las personas, hombres y mujeres, está relacionada principalmente con factores genéticos y biológicos. Sin embargo, el bienestar y la salud integral, física y psicológica de cualquier ser humano, depende fundamentalmente de otros numerosos factores, como la forma de vivir, alimentarse, cuidarse, la economía, el tipo de trabajo, de vivienda, las relaciones sociales y afectivas, la autonomía personal, los proyectos y actividades de cada persona, la autoestima personal, el modo de disfrutar y percibir el mundo, o el modo de afrontar los problemas y conflictos.


Aspectos que generalmente son de peor calidad para las mujeres, y que no suelen tenerse en cuenta para entender y tratar los mayores  problemas de salud que éstas padecen: 


* No se considera como causa del estrés y el cansancio de las mujeres las derivadas de soportar una doble/triple jornada de trabajo, ser las principales responsables de los cuidados de niños/as, ancianos/as, enfermos/as, parejas, familias… 


* No se tienen en cuenta los efectos negativos que produce compatibilizar el trabajo productivo y reproductivo, ni lo pernicioso de los ambientes laborales masculinizados, las cortapisas para acceder a mejores trabajos y a una remuneración económica y social igualitaria. 


* Tampoco se considera cómo afecta a la salud de las mujeres la falta de control sobre sus propias vidas, ni la falta de poder derivada de la desigualdad de oportunidades y de la discriminación estructural. 


* Se medicalizan aspectos naturales de la vida de las mujeres, como el embarazo, el parto y  la menopausia. 


* Se minimizan y no se da la importancia que requieren algunos problemas diferenciales de las mujeres, como son: las anemias, ferropenias, carencia de calcio, migrañas, fibromialgias, anorexia y las enfermedades cardiovasculares.


La asociación de Mujeres para la Salud, está demostrando y visibilizando a través de sus investigaciones,  desde hace más de 20 años, que estos aspectos psicosociales, tienen un impacto muy negativo en la autoestima, la salud mental y el bienestar de las mujeres. 

Por ejemplo, hemos comprobado la existencia de algunos trastornos de salud mental específicos de las mujeres, a los que denominamos Depresión de Género, definiéndola como un conjunto de sufrimientos y malestares físicos y psicológicos, sin base genética ni biológica, que padecen cuando experimentan una crisis de identidad de género,  producida por soportar a lo largo de sus vidas, por el hecho de ser mujer, una acumulación de micromachismos y numerosas  violencias, así como sufrir profundas contradicciones y frustraciones por la práctica de los múltiples roles y mandatos femeninos de la socialización patriarcal.
 


En la revista de AMS, La Boletina,  nº XXVII-XXVIII, año 2008 “La Salud Mental de las Mujeres”, explicamos más ampliamente esta teoría.

lunes, 3 de octubre de 2011

Digamos No al planchado de senos


Comunicado emitido por la Coordinadora Española para el Lobby Europeo de Mujeres


Por supuesto que las mujeres de las Asociaciones de CELEM, sabemos que la Violencia de Género contra las mujeres es múltiple y estructural, pero no deja de impactarnos e indignarnos, descubrir nuevas variedades de crueldades que no podíamos ni imaginar que existieran.

Este lunes se publicó en El País, los resultados de una investigación de la agencia alemana GTZ sobre una práctica tradicional de mutilación femenina de pechos, que se realiza en el Oeste de África, especialmente en Camerún. Así, nos enteramos, horrorizadas, que a las niñas que empiezan a desarrollar el pecho antes de los nueve años, se las considera en riesgo de ser violadas, tener relaciones sexuales precoces y quedar embarazadas. Para evitarlo, las madres y otras mujeres de la familia, se encargan de hacerles un “planchado” de senos con piedras, palos de majar el cereal y otros objetos planos muy calientes, apretando fuerte hacia arriba y hacia abajo, como se plancharía una prenda. Esta brutalidad se realiza todos los días, durante meses, hasta lograr detener el crecimiento del pecho de la niña, provocándole, además de enormes dolores, infecciones, quemaduras, heridas, rotura de tejidos, deformidades y graves problemas psicológicos.

Para combatir esta mutilación, ha surgido una iniciativa de la organización Renata conformada por más de 250 asociaciones, que han dado formación a más de 15.000 mujeres jóvenes que han sufrido la
mutilación, a las que llaman “tantines”, para que éstas, a su vez, puedan educar a otras adolescentes, en salud sexual y reproductiva. Con apoyo de la cooperación alemana, han lanzado en los medios de comunicación la
campaña “Digamos No al planchado de senos” www.tantines.org

También estas mujeres, van de pueblo en pueblo y de barrio en barrio, rompiendo mitos y combatiendo contra esta aberrante práctica que tanto dolor y enfermedades provoca a las adolescentes.
Desde CELEM, visibilizamos y apoyamos esta valiosa iniciativa, nos solidarizamos con “las tantines” y especialmente con todas aquellas niñas y mujeres que son sometidas a cualquier tipo de Violencia de Género.

Soledad Muruaga Vicepresidenta de CELEM y Presidenta de la Asociación de Mujeres para la Salud