jueves, 2 de febrero de 2012

La Depresión de Género en las Mujeres

Por Soledad Muruaga López de Guereñu

La Depresión de Género no es una enfermedad mental ni biológica, es un conjunto de sufrimientos y malestares físicos y psicológicos que experimentamos las mujeres por soportar las numerosas desigualdades estructurales de género de la sociedad patriarcal.

La mayoría de las mujeres, en algún momento de nuestras vidas, padecemos una crisis de identidad de género, unas veces producida por la experiencia de algún suceso traumático de género (violación, incesto, maltrato, prostitución, etc) y otras veces, sin hechos traumáticos visibles, por la acumulación de micromachismos y microviolencias así como de numerosas contradicciones y frustraciones por practicar los roles y mandatos de la socialización de género. Todo esto produce efectos muy negativos en la salud integral de las mujeres.


SÍNTOMAS:
Los síntomas de la depresión de género, en muchos casos, son similares a los de cualquier depresión, unos son psíquicos: como la tristeza, la apatía, la falta de interés, falta de concentración, irritabilidad, pesimismo, culpabilidad, ansiedad, etc., otros son somáticos o físicos, como insomnio o exceso de sueño, problemas alimentarios por exceso o por defecto, disfunciones sexuales, dolores y molestias diversos.

En otros casos, aunque las mujeres no puntúan muy alto en el cuestionario de síntomas de depresión, Sí padecen ciertos malestares y sufrimientos característicos de nuestra socialización de género, tales como:
  • Un malestar difuso e irritabilidad crónica.
  • Incapacidad para pensar y actuar de forma lúcida y eficaz.
  • Un descontento permanente de la relación de pareja (de la que muchas veces se siente culpable).
  • Un retroceso o paralización de su desarrollo personal.
  • Limitación de su libertad y autonomía.
  • Desmoralización e inseguridad y falta de autocredibilidad.
  • Actitud defensiva o de queja constante e ineficaz.
  • Deterioro, a veces muy grande, de su autoestima.

LAS CAUSAS DE LA DEPRESIÓN DE GÉNERO:
Deducimos que ese 40 % más de depresiones que sufren las mujeres es lo que denominamos depresión de género y puede producirse por un cúmulo de invisibles factores estresantes:

  1. Por la práctica de los múltiples roles y mandatos de género de las mujeres para adaptarnos a un modelo que nos pide sacrificio, dependencia y pasividad. Aprendemos a sufrir y no desarrollamos nuestras capacidades para el goce. Este modelo limita y empobrece todo desarrollo intelectual y corporal y nos impide decidir, disentir, ser dueñas de nuestro cuerpo y de nuestra sexualidad. Interiorizamos múltiples miedos por todo lo que ocurre en un mundo que sentimos muchas veces ajeno, desconocido y amenazador.
  2. Por los micromachismos o microviolencias en la vida cotidiana: “Son pequeños e imperceptibles controles y abusos de poder casi normalizados que los varones ejecutan permanentemente. Son hábiles artes de dominio, maniobras que sin ser muy notables, restringen a las mujeres, atentando además contra la democratización de las relaciones. Dada su invisibilidad se ejercen generalmente con total impunidad”. (Luís Bonino: Micromachismos. Madrid, Cescom, 1998b.)
  3. Por acontecimientos traumáticos de género, como: por la violencia de su pareja afectiva; por la violencia de sus hijos e hijas; por una violación; por un aborto; por abusos sexuales o incesto en su infancia; por separaciones o divorcios; después del parto ; durante la menopausia y cuando los/as hijos/as  mayores abandonan el hogar (depresión del nido vacío).

 
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