Por Soledad Muruaga
Según la Teoría del Apego, el sentimiento de seguridad de
los/as menores depende de la seguridad de su vínculo con sus figuras de apego
tempranas y la calidad de estas relaciones sirve como modelo de relación en su
vida adulta.
Las relaciones vinculares de la infancia constituyen los
modelos que regirán las futuras relaciones amorosas del niño y de la niña en la
adultez con sus parejas, familia y amistades. De estos modelos, aprenden cómo
son las relaciones cercanas tanto en la vida cotidiana como en momentos
estresantes.
Por ello, la calidad de la relación de una pareja tiene un
papel fundamental en el tipo de vínculo que establece cada cual con su hijo o
hija.
Cuando se está pasando por una etapa de crisis en la pareja,
como puede ser la violencia de género, su ruptura o una Custodia Compartida sin
consenso, los patrones vinculares con los hijos e hijas tienden a hacerse
desorganizados.
Influencia en los
hijos e hijas de las desigualdades de género en la vida de pareja
En informes del
Observatorio de Salud de las Mujeres (OSM), publicados en 2007 por el
Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad, se pone de manifiesto que un importante factor de riesgo para la
salud de las mujeres es tener dos o más
hijos/as, lo cual no afecta de la misma forma a los hombres.
En las investigaciones concluyen que esta diferencia es
debida a la desigualdad con que asumen
la mujer y el hombre las cargas de
trabajo de la crianza y en el diferente significado de la maternidad y la
paternidad tradicionales.
En este modelo tradicional, las cargas de la crianza de los
hijos e hijas, recaen de forma desproporcionada en las mujeres, que deben
realizar un sobre-esfuerzo físico y emocional en las múltiples tareas de los
cuidados. Sin embargo, la mayoría de los hombres representan una paternidad
nominal y social, libre de las tareas de cuidados y de las culpas que esto conlleva.
Por
la misma construcción de género, el significado de las/os hijas/os es distinto en el ideal de
masculinidad y feminidad. Para las mujeres, los hijos e hijas forman parte de
su integridad, del núcleo de su ser, lo que no ocurre, de igual manera e
intensidad, en el caso de los hombres.
Se ha comprobado en dichos informes del OSM, que los
aspectos psicosociales de género, influyen diferencialmente en la salud de
padres y madres, provocando la peor salud de las mujeres.
Influencia en los
hijos e hijas de las desigualdades de género en la separación de pareja
A partir de una separación, muchas mujeres se hacen
conscientes del gran porcentaje de su
tiempo y de la cantidad de energías que han dedicado a los cuidados de “los otros”, en detrimento
de su promoción laboral y, por tanto, de su menoscabo económico actual.
Aunque la ruptura de la pareja constituye una de las etapas
de vida más crítica para ambas personas, los datos nos muestran que las más
empobrecidas, tanto a corto como a largo plazo, resultan las mujeres.
Según nuestra experiencia en la Asociación de Mujeres para la Salud (AMS), durante
más de dos décadas, ofreciendo tratamiento psicológico a un gran número de
mujeres separadas, no es cierto que quedarse con la custodia de los hijos e
hijas represente un beneficioso negocio para la mayoría de ellas, sino todo lo
contrario, representa una sobrecarga de trabajo y numerosos problemas
económicos y emocionales por las conflictivas relaciones con sus exparejas.
¿Es posible una
Custodia Compartida positiva y responsable?

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