miércoles, 27 de junio de 2012

Efectos de la Custodia Compartida en la Salud de los hijos e hijas


Por Soledad Muruaga

Según la Teoría del Apego, el sentimiento de seguridad de los/as menores depende de la seguridad de su vínculo con sus figuras de apego tempranas y la calidad de estas relaciones sirve como modelo de relación en su vida adulta.     
                                     
Las relaciones vinculares de la infancia constituyen los modelos que regirán las futuras relaciones amorosas del niño y de la niña en la adultez con sus parejas, familia y amistades. De estos modelos, aprenden cómo son las relaciones cercanas tanto en la vida cotidiana como en momentos estresantes.
Por ello, la calidad de la relación de una pareja tiene un papel fundamental en el tipo de vínculo que establece cada cual con su hijo o hija. 

Cuando se está pasando por una etapa de crisis en la pareja, como puede ser la violencia de género, su ruptura o una Custodia Compartida sin consenso, los patrones vinculares con los hijos e hijas tienden a hacerse desorganizados.



Influencia en los hijos e hijas de las desigualdades de género en la vida de pareja

En  informes del Observatorio de Salud de las Mujeres (OSM), publicados en 2007 por el Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad, se pone de manifiesto  que un importante factor de riesgo para la salud de las mujeres es tener dos o  más hijos/as, lo cual no afecta de la misma forma a los hombres. 

En las investigaciones concluyen que esta diferencia es debida a la desigualdad con que  asumen la mujer y el hombre  las cargas de trabajo de la crianza y en el diferente significado de la maternidad y la paternidad tradicionales.          
                                  
En este modelo tradicional, las cargas de la crianza de los hijos e hijas, recaen de forma desproporcionada en las mujeres, que deben realizar un sobre-esfuerzo físico y emocional en las múltiples tareas de los cuidados. Sin embargo, la mayoría de los hombres representan una paternidad nominal y social, libre de las tareas de cuidados y de las culpas que esto conlleva.    

Por la misma construcción de género, el significado de las/os  hijas/os es distinto en el ideal de masculinidad y feminidad. Para las mujeres, los hijos e hijas forman parte de su integridad, del núcleo de su ser, lo que no ocurre, de igual manera e intensidad, en el caso de los hombres.
Se ha comprobado en dichos informes del OSM, que los aspectos psicosociales de género, influyen diferencialmente en la salud de padres y madres, provocando la peor salud de las mujeres.

Influencia en los hijos e hijas de las desigualdades de género en la separación de pareja

A partir de una separación, muchas mujeres se hacen conscientes  del gran porcentaje de su tiempo y de la cantidad de energías que han dedicado  a los cuidados de “los otros”, en detrimento de su promoción laboral y, por tanto, de su menoscabo económico actual.  

Aunque la ruptura de la pareja constituye una de las etapas de vida más crítica para ambas personas, los datos nos muestran que las más empobrecidas, tanto a corto como a largo plazo, resultan las mujeres.                                            

Según nuestra experiencia en la  Asociación de Mujeres para la Salud (AMS), durante más de dos décadas, ofreciendo tratamiento psicológico a un gran número de mujeres separadas, no es cierto que quedarse con la custodia de los hijos e hijas represente un beneficioso negocio para la mayoría de ellas, sino todo lo contrario, representa una sobrecarga de trabajo y numerosos problemas económicos y emocionales por las conflictivas relaciones con sus exparejas.

¿Es posible una Custodia Compartida positiva y responsable?  



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