Nuestro Concepto de Salud

La Salud de las Mujeres desde una Perspectiva de Género

Sabemos que la salud es algo más que la ausencia de enfermedad y que depende de numerosos aspectos cotidianos: de nuestra manera de vivir, de relacionarnos y de trabajar, de los roles sociales que desempeñamos,  de la manera de enfrentarnos a los conflictos, de las  creencias, valores y actitudes que tengamos, etc.

Imagen christianespinoza


Muchas mujeres acuden a las y los profesionales del sistema sanitario expresando quejas inespecíficas que expresan a través de múltiples síntomas: cefaleas, cansancio, molestias gástricas, trastornos de alimentación, trastornos del sueño, ataques de pánico, ansiedad, depresión... siendo la proporción de estos trastornos el doble o triple  en las mujeres que en los hombres. 

En los últimos años, se ha evidenciado que, además de existir diferencias biológicas, existen otras diferencias de género, sociales y culturales entre hombres y mujeres que producen diferentes manifestaciones en las enfermedades y malestares, tanto físicos como psicológicos, y  también  se diferencian en los síndromes de dolor crónico, por lo tanto, lo que se investiga sólo con hombres no siempre es válido para las mujeres.

En el “Espacio de Salud Entre Nosotras” damos tratamiento psicológico a numerosas mujeres y observamos que también padecen los síntomas físicos mencionados. Estamos constatando que la mayoría de ellas acude a las y los profesionales de la medicina y suelen ser tratadas con medicamentos que las alivia momentáneamente, pero necesitan volver repetidamente a las consultas de distintos/as profesionales sanitarios/as porque al no tratar sus verdaderas causas sociales, culturales y de género, sus malestares sólo se encubren y con el tiempo se hacen crónicos.

Son mujeres que atraviesan momentos de insatisfacción  y/o crisis vitales que tienen que ver con nuestra socialización de género: como la forma de enfrentarse al posparto, la crianza de un hijo o hija, vivir relaciones conflictivas y de violencia de género, sufrir alguna pérdida importante, estar dedicadas al cuidado de personas dependientes, tales como hijas/os, mayores o  enfermas.

En algunos casos, necesitan un servicio especializado para las dolencias provocadas por estas situaciones, pero sobre todo necesitan conocer y entender las discriminaciones estructurales de género para liberarse de prejuicios y estereotipos que provocan las verdaderas causas de sus malestares, sufrimientos y enfermedades.
Este proceso, lleva a tener que cambiar algunos aspectos de sus vidas con el objetivo de mejorar, no sólo las dolencias físicas, sino también previamente las formas machistas de pensar, de enfrentarse a los conflictos, incluso de formas misóginas de sentir.

Superar actitudes y valores sexistas conduce a a tener una verdadera  autoestima.

Lo más importante es entender e integrar toda la información “a nuestro favor”, para sentirnos bien. Se trata de que cada una encuentre el punto de equilibrio de su autocuidado, sin obsesionarse por la imagen y los modelos de belleza y salud estereotipados, agobiantes e inalcanzables con los que diariamente nos bombardean desde muchos medios de comunicación.


Soledad Muruaga López de Guereñu
Presidenta de la Asociación Mujeres para la Salud